Objetivos específicos:
- Observación cultural: permite a los participantes comprobar sus dotes de observación, deducir un comportamiento correcto a partir de distintos indicadores verbales y formarse una idea de una sociedad diferente a la propia.
- Toma de conciencia de sí: cada participante tiene la oportunidad de analizar sus propias reacciones y sentimientos; esto le permitirá conocerse mejor así mismo y tomar perspectiva de su relación con la cultura propia y con otras culturas diferentes.
- 3 Cuencos o tazones: para lavarse las manos, para la bebida y para la comida.
- Agua y un alimento cualquiera (galletas, patatas fritas, cacahuetes, etc.)
- Una sábana o cualquier tela para los hombres y mujeres de Albatros.
- Sillas para los hombres de Albatros.
- Velas, incienso, cojines, globos de colores y otros materiales para ambientar el espacio.
- Opcionalmente, un reproductor de CD y música para relajación o sonidos de la naturaleza (evitando música étnica: con el maquillaje y el ambiente, no queremos llegar a un resultado tribalista).
- Pinturas de cara para maquillar ligeramente a los albatrosianos.
2 horas como mínimo. La duración depende de la capacidad que tenga el grupo para el debate.
Descripción:
La técnica Albatros consta de dos partes:
- Escenificación / simulación: saludos ceremoniales entre los miembros de la cultura de Albatros y unos extranjeros.
- Debate sobre lo que ha ocurrido durante la simulación y conclusiones, parte central del ejercicio.
Se colocan las sillas de los hombres de Albatros en el centro de un semicírculo (1 silla por hombre albatrosiano). En los extremos del semicírculo, a ambos lados de donde están los hombres de Albatros, se preparan sillas para los invitados a entrar en la cultura de Albatros.
Entre silla y silla debe haber espacio suficiente para que una mujer albatrosiana o una invitada, según corresponda, puedan permanecer arrodilladas. En el espacio reservado para las mujeres, se colocan los tres cuencos: uno con agua para lavarse las manos, otra con el agua para beber y el último con el alimento que hayamos decidido (galletas, por ejemplo).
Conviene que el espacio esté en semipenumbra. Tenemos que usar todas las herramientas que tengamos a mano para dar un ambiente ranquilo y ligeramente ceremonial. Usa el incienso a discreción. En el espacio central del semicírculo se colocarán unas velas encendidas, con las que se puede formar un triángulo u otra figura.
Pueden esparcirse globos hinchados por toda la sala. Es ambientación, pero también es interesante la reacción de los participantes ante los globos: a veces ni los tocan pero otras los explotan a pisotones o espachurrándolos, o cogen uno y lo mantienen en el regazo durante toda la actividad. La reacción ante los globos da juego en el espacio de debate.
Es conveniente no dar opción a que el grupo de participantes se siente. Si hay sillas en la sala, recomendamos que se apilen. Estar de pié puede ayudar a que centren su atención en la actividad.
Para provocar el efecto sorpresa, es recomendable que los participantes esperen fuera de la sala hasta que se les dé permiso para entrar. Es positivo que no tengan demasiada información previa de qué van a hacer ni de en qué consiste la actividad. Se encontrarán con el ambiente que hemos creado y el efecto simulado de choque cultural será mayor. El ambiente debe ser relajado, sereno, ceremonial pero confortable. La actitud de los albatrosianos, cortés y no impositiva. Son tranquilos, reservados, dulces y amables, y no tratan con brusquedad a sus invitados. Sólo las mujeres se tocan unas a otras durante las ceremonias y a otras mujeres para descalzarlas.
Las dos mujeres de Albatros abren la puerta y, con el uso de gestos, invitan al grupo a entrar. El idioma de Albatros consta de:
- Silbidos para hacer notar reprobación o crítica.
- Murmullos para aprobar para expresar acuerdo
- Chasquidos con la lengua que sirven, en línea general, para captar la atención, transmitir informaciones, etc.
En este intervalo, los hombres habrán tomado posiciones; habrán empezado a hablar entre ellos; probablemente hayan cogido globos de la cultura albatrosiana y los habrán explotado (con la amable reprobación de los hombres de Albatros, que les habrán silbado); quizás hayan cogido alguna vela o la habrán intentado apagar; quizás hayan intentado hablar con los hombres de Albatros o, incluso, se habrán sentado en las sillas vacías destinadas a los invitados.
Tras cumplir su misión, las mujeres albatrosianas van con calma a sus lugares. Si hay alguien sentado en las sillas de los invitados, le indicarán amablemente que se levante y vaya a la zona en la que está el grupo. Al pasar al lado de las velas, se detendrán a mirarlas; si hay alguna vela apagada, la volverán a encender. En su camino, irán colocando los globos e introducirán en el semicírculo varios de ellos, que cogerán con las manos.
Dos hombres de Albatros han estado desde el principio en escena, sentados en las sillas centrales del semicírculo, en silencio y mirando de forma seria pero cordial, cómo se desarrolla la situación. Las palmas de las manos en las rodillas. Las piernas no han
de estar cruzadas. Cada mujer permanece de rodillas al lado de un hombre. Los cuatro ciudadanos de Albatros van vestidos con una sábana, las mujeres descalzas y los hombres calzados. Las mujeres han de mirar al suelo mientras permanezcan de rodillas. El hombre, en actitud cordialmente albatrosiana, debe mirar a los espectadores (participantes).
Tras permanecer así durante un minuto, aproximadamente, una mujer albatrosiana se levanta y se acerca a los participantes. Los mira y los estudia sin tocarlos. Escoge primero a varios hombres (en el número que hayamos acordado los formadores, los más altos del grupo), los guía a sus sillas y les indica su posición: les indica sin hablar que se sienten, igual que están sentados y colocados los hombres albatrosianos. Después, elige a varias mujeres (tantas como hombres; las chicas más menudas que haya en el grupo) y las acompaña al lado de cada uno de los hombres; les señala con gestos y con el idioma de Albatros que han de permanecer arrodilladas al lado de cada hombre y mirando al suelo.
Durante la selección de los participantes, las mujeres albatrosianas se consultarán entre ellas, con gestos. Darán a entender que eligen a las chicas porque son bajitas y porque tienen los pies grandes, y que eligen a los chicos porque son los de mayor estatura.
Seguidamente, se procede a la ronda de saludos. Los dos hombres de Albatros se levantan y se saludan entre ellos: se cogen por los hombros y se dan repetidos golpecitos; después se cogen por las caderas y se dan palmadas en las caderas; finalmente, frotan entre sí sus piernas derechas. A continuación, al ritmo pausado propio de Albatros, cada hombre albatrosiano se desplaza hacia la silla de uno de sus invitados. Le van indicando uno a uno que se levanten para proceder al saludo que hemos descrito antes. Según le les saluda, se les pide que vuelvan a sentarse.
Tras el saludo entre hombres, viene el de las mujeres: el saludo de las albatrosianas consiste en arrodillarse y frotar con las manos las tibias y el empeine de los pies de la mujer a la que se saluda. Primero lo hacen entre ellas, en el centro del semicírculo.
Luego, las dos mujeres Albatrosianas se acercan a las invitadas y, una a una, les indican que se levanten. Proceden al saludo descrito. Las mujeres de Albatros solicitan amablemente a las mujeres del grupo que correspondan al saludo. Cuando ha finalizado la ronda de saludos, Albatrosiano e invitados han de permanecer en sus sitios: los hombres sentados, las mujeres arrodilladas a su lado, mirando hacia el suelo.
Se permanece en pausa: todos esperan. Los miembros de Albatros permanecen serenos, amables, pero no sonríen ni expresan con el rostro los distintos sentimientos o reacciones suscitados por el círculo, silban en dirección a cualquier visitante que se ría, hable o altere la ceremonia de cualquier modo. Sin embargo, cuando silban en señal de recriminación, lo hacen sin ira.
Durante estas pausas, que conviene prolongar para aumentar el efecto, los hombres de Albatros empujan hacia abajo de vez en cuando y con suavidad, la cabeza de la mujer que está a sus pies. Tras la pausa, las mujeres de Albatros recorren el semicírculo llevando cada una un cuenco con agua. Lo acercan a cada hombre del círculo, comenzando por los de Albatros: ellos sumergen los dedos de la mano derecha en el tazón, levantan la mano y la sacuden graciosamente para secarla. Las mujeres no se lavan las manos. Las mujeres de Albatros vuelven a su sitio. Cuando los hombres se lo indican con un chasquido, las mujeres se levantan y ofrecen comida a cada uno de los hombres por turno, comenzando por los hombres de Albatros. Cada mujer coge la comida con los dedos y pone una pequeña cantidad en la boca de cada uno de los hombres. Cuando reciben la comida, los hombres de Albatros expresan su satisfacción con un fuerte murmullo o gruñido durante el que se frotan el vientre de forma muy visible. Cuando todos los hombres han comido, las mujeres de Albatros dan de comer a las mujeres, una detrás de otra. Después, volverán a sus sitios, de rodillas, junto a los hombres de Albatros.
Se hace una segunda pausa. Los hombres de Albatros vuelven a hacer el gesto de empujar suavemente las cabezas de sus respectivas compañeras. Se pasa después a la bebida. Siguiendo el mismo ritual, las mujeres de Albatros pasan en primer lugar los vasos a los hombres de Albatros, después lo hacen al resto de los hombres y terminan con las participantes. Las albatrosianas vuelven a su sitio y se arrodillan, la mirada hacia la tierra. El último paso de la ceremonia consiste en la repetición de los saludos, tal como se ha descrito anteriormente, primero los hombres, luego las mujeres. Después, los hombres vuelven a sus sillas, las mujeres vuelven a arrodillarse. Los cuatro bajan sus miradas al suelo y permanecen en silencio durante algo menos de medio minuto. Los hombres se levantan y, con un chasquido de lenguas, indican a las mujeres que se incorporen. Las mujeres avanzarán hasta las velas, las levantarán y las apagarán una a una. Con todas apagadas, permanecerán brevemente firmes y mirando hacia el suelo. Los hombres empezarán a andar para salir de la sala y las mujeres les seguirán a una cierta distancia.
Los hombres pararán ante la puerta cerrada y serán las mujeres quienes la abran. Saldrán primero los hombres, luego las mujeres, que cerrarán la puerta. Conviene que los ciudadanos de Albatros permanezcan un par de minutos fuera de la sala para dar tiempo a que lo participantes comiencen a hablar, murmullen, etc. Mientras, los hombres y mujeres albatrosianos pueden quitarse la sábana y el maquillaje para recuperar su personalidad de formadores e iniciar el debate.
La técnica de Albatros pretende dar a los participantes la oportunidad de aprender a deducir mediante la observación el significado conjunto de acontecimientos que suceden a su alrededor. Dada la importancia de este aspecto de “observación cultural”, hay que vigilar que este ejercicio se realice con la mayor coherencia posible.
2.- Debate:
Para guiar el debate, los formadores pueden emplear el siguiente cuestionario:
- ¿Qué ha ocurrido durante la actividad? ¿Qué es lo que hemos presenciado?
- ¿Dónde estaban los personajes? ¿Qué hacían exactamente?
- ¿Era una cultura muy diferente a la nuestra? ¿Qué se puede destacar de esta otra cultura? ¿Cómo podría definirse esta cultura? ¿Qué rasgos tiene? ¿Qué características han llamado más la atención? (decoración del país Albatros –globos, velas, etc.-; lenguaje; machismo; indumentaria; dieta; parsimonia; etc.) ¿Qué rasgos de su cultura hemos conocido?
- Cómo se comunicaban entre ellos? ¿Cómo se comunicaban con los participantes?
- ¿Qué papel juega el idioma? ¿Qué papel juegan los gestos? ¿Qué querían decir con el lenguaje y con los gestos? ¿Estamos interpretando el idioma y los gestos o estamos juzgándolos? ¿Existe diferencia entre interpretación y juicio?
- ¿qué les ha ocurrido durante la visita?; ¿cómo se han sentido?; ¿cómo creen que se han sentido las mujeres invitadas?; ¿y los hombres?; ¿cuál ha sido la reacción o la impresión personal durante la visita a la cultura Albatros?
- Se pueden formular las mismas preguntas a los participantes que no han sido seleccionados para acceder a la cultura Albatros.
- La actividad reproduce una situación ficticia en un entorno controlado. ¿Cómo reaccionaríamos en una situación real? ¿Alguno de los participantes ha experimentado en la vida real una situación equiparable a la provocada con la actividad de Albatros? Hay que tener en cuenta que:
- La sociedad de Albatros concede mucho más valor a las mujeres que a los hombres:
- La tierra es sagrada, se bendice la fecundidad, los seres capaces de dar vida (esto es, las mujeres) se unen con la tierra. Por lo tanto, las mujeres son las únicas, por su cualidad intrínseca, capaces de caminar directamente sobre el suelo. Por eso:
- Los hombres tienen que llevar calzado, y sus saludos no tienen relación alguna con la tierra.
- En los saludos que intercambian las mujeres destacan sobre todo el suelo y los pies.
- Solamente las mujeres están autorizadas para preparar y servir los frutos de la tierra.
- Los papeles del hombre y la mujer en la sociedad albatrosiana reflejan esta relación con la tierra aunque para un observador externo las cosas parecen tener un sentido distinto.
- El hombre de Albatros empuja la cabeza de la mujer arrodillada, porque ésta es responsable de recordarle al hombre la importancia de las cosas sagradas. La mujer acerca al hombre el concepto de lo sagrado a través de su meditación. El hombre toca la cabeza de la mujer para que la mujer lo proteja contra el olvido.
- El hombre de Albatros bebe y come primero para proteger a la mujer y a todo lo que ella representa de cualquier daño o deshonra.
- Los naturales de Albatros tienen un lenguaje complejo, aunque durante la ceremonia de los saludos sólo se utiliza una parte del mismo: chasquidos, murmullos y silbidos. Las personas de Albatros se comunican por telepatía, y los sonidos que emiten sirven principalmente para atraer la atención de su interlocutor.
- Esta sociedad valora la tranquilidad, la serenidad y la majestuosidad. Los naturales de Albatros son pacíficos, acogedores con los extranjeros, amables y tolerantes.
- Los albatrosianos comen y beben lo que quieren, incluso aunque a veces no sea del gusto de los visitantes.
- Su modo de vida y sus ceremonias (las rondas de saludos, por ejemplo) están consagradas por el uso y basadas en una tradición que se pierde en la noche de los tiempos: para ellos, es evidente que son correctas y convenientes.
- Hay que destacar este último aspecto: es importante dejar claro que los naturales de Albatros tienen presente e interiorizado que lo que está establecido, está establecido. Los miembros de Albatros, como cualquier otro pueblo, parten inconscientemente del principio de que su sociedad es NORMAL.
- Los albatrosianos, obviamente, perciben su cultura como normal, por lo que presuponen que los visitantes desean que se les salude. Igualmente, presuponen que el visitante sabe, al igual que ellos, lo que es adecuado, aunque son tolerantes y corrigen amablemente las desviaciones de la norma.
- En Albatros, sólo las mujeres pueden decidir a quien invitar para participar de su cultura. Por eso han sido ellas quienes han elegido de entre los participantes, a los más adecuados desde los parámetros de la cultura.
- Han decidido invitar a las mujeres más bajitas y con pies más grandes porque, según los parámetros culturales de Albatros, va a estar en mejor contacto con la tierra. Y han escogido a los hombres más altos del grupo porque sus cabezas están más alejadas de un símbolo femenino como es la tierra. Parten de la base de que las mujeres bajas y de pies grandes y los hombres altos son plenamente conscientes de la necesidad de ser seleccionados.
- La ceremonia está dedicada a los saludos, por lo que no es representativa del conjunto de la sociedad. Así, por ejemplo, aunque una misa es una muestra valida del comportamiento de una sociedad, no es representativa del conjunto de su cultura.
- Las mujeres son las depositarias de uno de los conceptos más relevantes en la cultura Albatros: la espiritualidad. En Albatros: Las velas son símbolo del tránsito de una vida terrenal a una vida espiritual y de meditación. Por eso sólo las mujeres pueden encender y a pagar las velas.
- Los globos simbolizan el alma de los antepasados, que permanece junto a los albatrosianos. Sólo las mujeres pueden cuidar de los globos, tocarlos y colocarlos.
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