ETAPA DE NEGACIÓN DEL PROBLEMA
En los primeros momentos es frecuente negarse
a aceptar la evidencia de que un familiar necesita la ayuda de otras personas
para las actividades cotidianas, evitando hablar de su deterioro. Conforme el
tiempo pasa y las dificultades se hacen más evidentes, empieza a hacerse cada
vez más difícil creer que el familiar está “simplemente distraído” o que se
trata de una “enfermedad temporal”.
ETAPA DE BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN
A medida que la persona cuidadora va
aceptando la realidad de la situación de dependencia, empieza a darse cuenta de
que la enfermedad de su familiar va a alterar profundamente su propia vida y la
de las personas que le rodean.
Es el momento de buscar información acerca
del trastorno que sufre el familiar, sus causas, cómo puede evolucionar la
enfermedad, qué cuidados serán necesarios, dónde encontrar ayuda o
asesoramiento, cómo afrontar problemas de comportamiento del familiar
dependiente, cómo solucionar otros problemas asociados, familiares, laborales,
económicos, etc...Buscar información es, pues, una estrategia básica de
afrontamiento. Es frecuente también que surjan sentimientos de “malestar” por
la situación, de ira, de frustración, e incluso de culpa. Lo aconsejable para
sobrellevar estos sentimientos es hablar de ellos de manera clara y sincera con
alguna persona de confianza.
ETAPA DE ORGANIZACIÓN DE LOS CUIDADOS
Las nuevas responsabilidades suponen una
carga pesada para la persona cuidadora, pero si cuenta con información y recursos
externos de ayuda, con la voluntad de la familia para compartir la responsabilidad
y con una idea más precisa de los problemas a los que enfrentarse, podrá
sentirse progresivamente con más control sobre la situación y aceptará mejor
estos cambios en su vida.
ETAPA DE ADAPTACIÓN
Alcanzado ese mayor control sobre la
situación (algo que, lamentablemente, no logran todos los cuidadores y cuidadoras)
se inicia una etapa de adaptación en la que las personas que cuidan son más
capaces de manejar con éxito las demandas de la persona cuidada: presentan mayor
disposición a buscar la ayuda de otras personas con experiencias similares, y
se dedican más tiempo a sí mismos (actividades, amistades, otros familiares…).
Puede ser un buen momento también para
recordar la relación que se mantuvo en el pasado con el familiar cuidado y
reconstruir una imagen de cómo era antes de la enfermedad, imagen que hará
mucho más confortable la labor de los cuidados.
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