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martes, 10 de abril de 2012

Derechos del cuidador


Las personas tenemos derecho a ser felices y defender nuestros objetivos. Es importante tener en cuenta los siguientes derechos asertivos del cuidador:

• Derecho a mantener su dignidad y respeto.
Todos tenemos derecho a que nos traten así, independientemente de nuestra religión, sexo, nivel cultural, edad, etc. El cuidador tiene derecho a comportarse asertivamente (incluso si la otra persona se siente herida), mientras no viole los derechos de los demás.

• Derecho a rechazar peticiones y decir NO sin sentirse culpable o egoísta.
Podría negarse a realizar algunas funciones de cuidado, para que se encargara de ellas otro familiar, con el fin de no sobrecargarse y tener algún tiempo libre para sí mismo, porque eso es salud y autocuidados.

• Derecho a expresar y experimentar sus propios sentimientos.
Algo imprescindible para el cuidador es desahogarse, comunicando sus emociones a los demás y en el momento adecuado. No es sano guardarse los sentimientos y luego “explotar”. Si un cuidador no expresara las emociones que las conductas de sus familiares o amigos le provocan, no podría desahogarse y se sobrecargaría.

• Derecho a pedir lo que se necesita.
A pedir lo que quieres y cómo lo quieres. Si lo expresas, tienes más posibilidades de conseguirlo, pero siendo consciente de que la otra persona tiene derecho a decir que no. Los derechos de uno mismo terminan donde empiezan los del otro.

• Derecho a pedir información y ser informado.
La información se debe pedir y se debe dar; cuando el cuidador disponga de esa información le permitirá anticipar necesidades futuras, reduciendo su miedo y su indefensión y aumentando su sensación de control sobre las situaciones que se le vayan presentando.

• Derecho a ser escuchado y tomado en serio.
A tener opiniones y expresarlas, ya que callar cuando uno siente la necesidad de expresar su opinión, en una clara actitud sumisa, es perjudicial para uno mismo y para los demás. El cuidador debe intentar expresar sus opiniones, respetando las de los otros.

• Derecho a cambiar.
La enfermedad es dinámica y tenemos el derecho a buscar lo mejor para nosotros y cambiar de ideas, opiniones y acciones, y si es necesario o es lo que nos apetece, romper compromisos

• Derecho a cometer errores.
Aunque seamos las personas que más conocemos a nuestro familiar enfermo y los encargados de cuidarle, tenemos derecho a equivocarnos y no ser infalibles en todo momento.

• Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
Es necesario y es un derecho no perder la perspectiva y decidir qué es lo mejor para nosotros como personas y no sólo como cuidadores, buscar momentos de disfrute fuera del cuidado y no dejar de vivir a causa de la enfermedad, sino convivir con ella, pero buscando nuestro descanso y nuestros momentos de goce.

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