Las personas tenemos derecho a ser
felices y defender nuestros objetivos. Es importante tener en cuenta los
siguientes derechos asertivos del cuidador:
• Derecho a mantener su dignidad y
respeto.
Todos tenemos derecho a que nos traten
así, independientemente de nuestra religión, sexo, nivel cultural, edad, etc.
El cuidador tiene derecho a comportarse asertivamente (incluso si la otra
persona se siente herida), mientras no viole los derechos de los demás.
• Derecho a rechazar peticiones y
decir NO sin sentirse culpable o egoísta.
Podría negarse a realizar algunas
funciones de cuidado, para que se encargara de ellas otro familiar, con el fin
de no sobrecargarse y tener algún tiempo libre para sí mismo, porque eso es
salud y autocuidados.
• Derecho a expresar y
experimentar sus propios sentimientos.
Algo imprescindible para el cuidador es
desahogarse, comunicando sus emociones a los demás y en el momento adecuado. No
es sano guardarse los sentimientos y luego “explotar”. Si un cuidador no
expresara las emociones que las conductas de sus familiares o amigos le
provocan, no podría desahogarse y se sobrecargaría.
• Derecho a pedir lo que se
necesita.
A pedir lo que quieres y cómo lo
quieres. Si lo expresas, tienes más posibilidades de conseguirlo, pero siendo
consciente de que la otra persona tiene derecho a decir que no. Los derechos de
uno mismo terminan donde empiezan los del otro.
• Derecho a pedir información y
ser informado.
La información se debe pedir y se debe
dar; cuando el cuidador disponga de esa información le permitirá anticipar
necesidades futuras, reduciendo su miedo y su indefensión y aumentando su
sensación de control sobre las situaciones que se le vayan presentando.
• Derecho a ser escuchado y tomado
en serio.
A tener opiniones y expresarlas, ya que
callar cuando uno siente la necesidad de expresar su opinión, en una clara
actitud sumisa, es perjudicial para uno mismo y para los demás. El cuidador
debe intentar expresar sus opiniones, respetando las de los otros.
• Derecho a cambiar.
La enfermedad es dinámica y tenemos el
derecho a buscar lo mejor para nosotros y cambiar de ideas, opiniones y
acciones, y si es necesario o es lo que nos apetece, romper compromisos
• Derecho a cometer errores.
Aunque seamos las personas que más
conocemos a nuestro familiar enfermo y los encargados de cuidarle, tenemos
derecho a equivocarnos y no ser infalibles en todo momento.
• Derecho a juzgar mis
necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
Es necesario y es un derecho no perder
la perspectiva y decidir qué es lo mejor para nosotros como personas y no sólo
como cuidadores, buscar momentos de disfrute fuera del cuidado y no dejar de
vivir a causa de la enfermedad, sino convivir con ella, pero buscando nuestro descanso
y nuestros momentos de goce.
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