Objetivos específicos:
Aunque a primera vista podamos pensar que este es un activador exclusivamente centrado en el uso de los sentidos, ofrece varias posibilidades, que dependerán de la intención didáctica del formador.
- Esta técnica es un buen activador que puede convertirse en una magnífica actividad rompehielos. Con la adecuada ambientación (velas, incienso, música típica y tópicamente romántica, los comentarios adecuados del formador, etc.) puede también usarse, de forma tan humorística como queramos, como preámbulo a una sesión de habilidades sociales.
- Si el formador quiere dejar el terreno preparado para una sesión de interculturalidad, puede dársele un enfoque que tenga más que ver con el concepto de “frontera corporal”, etc.
Materiales:
Un trozo de tela por participante (venda para tapar los ojos).
Tiempo:
Dependiendo del tamaño del grupo. Un mínimo de 5 minutos.
Descripción:
El formador crea dos subgrupos y los coloca en dos filas, estando los participantes cara a cara y a unos 5 metros de distancia. El formador reparte una venda a cada participante y pide al grupo:
- paso: que analicen atentamente el físico, la ropa, etc. de la persona que cada uno tiene enfrente.
- paso: que se acerquen a la persona que tienen enfrente y la analicen, la toquen, la huelan, etc.
- paso: el formador pide que cada participante coloque la venda en los ojos de su pareja; desordena al grupo dentro de la sala; con los ojos vendados, sin hablar y sin usar las manos tienen que identificar a su pareja. El formador les guía para que usen el olfato. Pasado un minuto, el formador les pide que sigan con los ojos vendados, pero que usen las manos (tacto). Pasado un minuto, el formador les pide que sigan con los ojos vendados e intenten encontrarse diciendo los nombres en voz alta (oído). Si después de medio minuto aún queda alguien que no ha encontrado su pareja, se les pide que se retiren las vendas de los ojos y la localicen.
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