La relajación
Progresiva, desarrollada originariamente por Jacobson en 1929, es una de las
más usadas en la terapia de conducta.
Está dirigida a conseguir niveles profundos de relajación muscular. Para
ello se enseña al sujeto a identificar el nivel de tensión muscular que
experimenta en las distintas partes de su cuerpo a través de ejercicios de
tensión y relajación. Posteriormente la persona podrá poner en marcha estas
habilidades una vez que haya identificado la tensión en alguna zona de su
cuerpo (Méndez, Olivares y Quiles, 2008).
En la siguiente tabla se citan todos los
grupos musculares por los que se ha de ir tensando y relajando al aplicarse.
Orden.
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Grupos musculares.
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Ejercicio de tensión.
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Extremidades superiores
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1º
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Manos y antebrazos.
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Apretar los puños.
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2º
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Brazos.
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Apretar los codos contra el brazo del sillón.
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Cabeza y cuello.
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3º
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Frente
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Levantar las cejas.
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4º
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Ojos y nariz.
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Apretar los párpados y arrugar la nariz.
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5º
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Boca
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Apretar los dientes, los labios y la lengua
contra el paladar.
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6º
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Cuello.
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Empujar la barbilla contra el pecho y evitar que
lo toque (tira y afloja).
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Tronco.
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7º
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Hombros, pecho y espalda.
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Echar los hombros hacía atrás, intentando que se
toquen los omóplatos.
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8º
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Estómago.
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Encoger el estómago como preparándose para
recibir un golpe en él.
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Extremidades inferiores.
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9º
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Muslos.
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Apretar los muslos contra el sillón.
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10º
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Piernas.
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Doblar los dedos del pie hacía arriba.
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11º
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Pies.
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Doblar los dedos del pie hacía dentro y curvar el
pie.
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Tabla. Ejercicios de tensión para cada uno de los grupos musculares del entrenamiento en relajación progresiva (adaptado de Méndez, Olivares y Quiles, 2008).
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